El incidente en la central nuclear de Fukushima continúa eclipsando la magnitud de la tragedia vivida en Japón hace casi dos semanas.
Terremoto y tsunami ya parecían una catástrofe pero no hay dos sin tres y un reactor que sufre problemas eléctricos sigue aún sin terminar de quedar controlado y amenaza constantemente con aumentar el desastroso episodio que viven estos días los japoneses.
Docenas de personas trabajan afanosamente por evitar que la dimensión del accidente sea aún mayor. Contra el reloj acceden al interior de la planta a tratar de restituir los sistemas a su normal funcionamiento. Tenemos algunas fotografías realizadas en el interior de lo que ahora mismo es el foco de atención internacional. Y aún hay más.
De manera frenética los operarios intentan volver a conectar los sistemas del reactor dañado a la red eléctrica.
De momento el tendido en el reactor ha sido restablecido tras quedar dañado en el fatídico día 11 de marzo pero no está resultando tan sencillo volver a reactivarlo y hacer que todo funcione.
La Agencia Internacional de Energía Atómica se muestra preocupada por los escasos progresos y califica la situación de crítica.
En las imágenes, aparentemente tomadas con teléfonos móviles, vemos unas instalaciones muy deterioradas y como los operarios tienen que valerse de linternas para intentar que el reactor de Fukushima quede de nuevo operativo.
La Organización Internacional de Energía Atómica confirmó que 20 personas registraron contaminación radiológica. Hay dos personas "desaparecidas"
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Al menos 23 trabajadores de la central nuclear japonesa de Fukushima resultaron heridos debido al accidente nuclear que se registró en esa planta, y otras 20 personas quedaron expuestas a radiación, informó hoy el Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA), con sede en Viena.
Uno de los trabajadores recibió una alta dosis de radiación, indicó el OIEA, al citar informaciones del gobierno japonés que señaló que otros dos trabajadores están desaparecidos.
Quince de los heridos fueron afectados por las explosiones que se produjeron en tres reactores desde el viernes de la semana pasada, cuando ocurrió el terremoto de magnitud 9,0 seguido por un tsunami en la costa este de Japón.
La Comisión Regulatoria Nuclear estadounidense (NRC, por sus siglas en inglés) ha advertido este miércoles de que los trabajadores de los equipos de emergencia de la central nuclear de Fukushima podrían exponerse a "dosis letales" de radiación si se aproximan a los reactores.
"Creemos que cerca de la planta de reactores hay altos niveles de radiación", ha asegurado el director de la NRC, Gregory Jaczko, en una comparecencia ante la subcomisión de Comercio y Energía de la Cámara de Representantes norteamericana.
"Sería muy difícil para los trabajadores de emergencia acercarse a los reactores. Las dosis que pueden experimentar podrían ser potencialmente letales en un breve periodo de tiempo", ha advertido.
Jaczko ha afirmado que la NRC tiene información limitada sobre lo que está sucediendo en Japón, por lo que no ha querido especular sobre la situación de las centrales nucleares niponas. "Nuestra información es muy limitada", ha reconocido.
Por otra parte, el director general de la Agencia Internacional de la Energía Atómica, Yukiya Amano, ha anunciado este miércoles que planea convocar tan pronto como sea posible una reunión de los 35 países que forman parte de este organismo de Naciones Unidas para analizar la crisis nuclear de Japón.
Amano tiene previsto viajar este jueves a Japón para conseguir más información sobre los accidentes sufridos en varias centrales nucleares tras el terremoto de 9 grados del pasado 11 de marzo, especialmente la planta de Fukushima-1.
La Agencia Internacional de la Energía Atómica advirtió dos años atrás al gobierno nipón del riesgo nuclear ante un sismo mayor a 6 grados. La información fue filtrada por WikiLeaks. Un funcionario del gobierno dijo que su país "tapaba" accidentes nucleares ocurridos en el pasado
La Agencia Internacional de la Energía Atómica (AIEA) advirtió hace dos años al gobierno de Japón del riesgo de que sus centrales nucleares no aguantaran terremotos de gran magnitud, según cables diplomáticos obtenidos por WikiLeaks y difundidos por el diario británico The Daily Telegraph.
Los cables indican que un funcionario de la AIEA comunicó a las autoridades japonesas que la seguridad era obsoleta y que un sismo fuerte supondría "un problema serio". La contestación de Tokio fue comprometerse a mejorar el nivel de seguridad de todas sus centrales atómicas, y se creó un centro de respuesta rápida en la central de Fukushima –la planta más afectada por el terremoto y el tsunami del viernes–, pero los documentos aseguran que el peor escenario que se estableció como hipótesis fue un terremoto de magnitud 7. Telegraph informa también que la inquietud sobre la seguridad nuclear en Japón, uno de los países sísmicamente más activos del mundo, fue una materia de conversación en la reunión que celebró en 2008 el grupo de seguridad atómica del G-8 en Tokio.
Otro documento filtrado por WikiLeaks es una comunicación de la embajada norteamericana en Japón tras esa reunión, en el que se cita la opinión de un experto no identificado que expresa su preocupación por la seguridad nuclear frente a terremotos. "(El experto) explicó que las reglas de seguridad sísmica sólo se han revisado tres veces en los últimos 35 años y que la AIEA vuelve a examinarlas ahora. También destacó que recientes terremotos han superado en algunos casos los diseños básicos de algunas centrales nucleares, y ese es un problema serio que impulsa ahora un mayor trabajo de seguridad sísmica", afirma. En otros cables se explica que el gobierno japonés se opuso a una decisión judicial para cerrar una central en el oeste del país tras las informaciones de que no aguantaría un terremoto de magnitud 6,5. El gobierno de Tokio consiguió frenar la decisión judicial en 2009 con el argumento de que el reactor era seguro y que se habían realizado todas las pruebas de seguridad y garantía necesarias.
WikiLeaks filtró además informaciones oficiales según las cuales Taro Kono, un destacado miembro del Parlamento japonés, afirmó ante diplomáticos de los EEUU en 2008 que el gobierno de su país "tapaba" accidentes nucleares ocurridos en el pasado.
Eduard Rodríguez-Farré, radiobiólogo español, afirmó que el accidente en la central japonesa podría tener similares consecuencias al ocurrido en 1986 en la URSS, considerado el más grave de la historia
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Para el experto del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CESIC), las noticias que llegan desde Japón aconsejarían elevar a 6 el nivel de alarma atribuido por el Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA) a este suceso. Ese nivel se sitúa un punto por debajo con el que se calificó al incidente de Chernobyl.
En Fukushima, "cada día está explotando un reactor, y aunque se diga que se está conteniendo, la situación va a peor y hay muchos ingenieros internacionales que aseguran que está descontrolada. Realmente el temor es de un accidente grave, lento pero que va en aumento y en el que ya se está diseminando radiactividad", agregó.
En ese sentido, opinó que el accidente "se les ha escapado de las manos" a los técnicos japoneses. "Es mucho mayor de lo que se está diciendo, con tres reactores averiados, explosiones espectaculares. Y por mucho que aseguren, se ha producido una alteración estructural del sistema."
El científico apuntó que el aumento del área de la que se está evacuando a la gente refleja que las emisiones de radiaciones son más graves de lo que dicen las autoridades y que variarán según las condiciones meteorológicas, pues, por ejemplo, si llueve se acumulará más radiactividad.
"Está llegando a Tokio y en Rusia la han detectado en su costa del Pacífico. La diseminación es totalmente imprevisible si no se tiene el cuadro meteorológico concreto, pero en áreas bastante extensas se están alcanzado niveles de radiación preocupantes: un milisievert por hora, que es la dosis máxima que puede recibir la población en un año", remarcó.
Rodríguez-Farré subrayó que el escenario más pesimista pasaría por una sucesiva explosión de los reactores, que se fundiera su núcleo y se diseminara la radiactividad. "Una cantidad inmensa, porque incluso en Chernobyl, donde se diseminó mucha radiactividad, en la zona del sarcófago quedó una cantidad enorme, lo que provocó una gran número de muertos entre los liquidadores (los técnicos que trataron de sellar la planta)", añadió.
Como consecuencia del fuerte terremoto de magnitud 8,9 en la escala Richter que afectó a Japón, seguido de un devastador Tsunami que arrasó con gran parte de la zona costera ubicada hacia noreste de ese país, debieron ser paralizadas 11 de las 54 plantas nucleares que suministran energía eléctrica.
Una de estas centrales, conocida como Fukushima, es la que presenta la mayor cantidad de daños post cataclismo, lo que al día de hoy se tradujo en una impactante explosión que afectó a una parte del edificio externo que sirve de contención del núcleo.
Dentro del complejo esquema de diseño de una central nuclear, existen dos puntos que son especialmente sensibles para su normal operación: el reactor (que debe permanecer aislado y a una temperatura estable cercana a los 300 grados) y el sistema de refrigeración del mismo.
En el caso de la central nuclear Fukushima, esta cuenta con seis reactores de agua en ebullición BWR(Boiling Water Reactor), de los cuales tres se detuvieron automáticamente a consecuencia del terremoto mientras que los otros se encontraban detenidos por mantención.
Por lo que se sabe como consecuencia del terremoto y tsunami toda la planta se habría quedado sin energía eléctrica (incluso los sistemas de emergencia habrían resultados dañados), lo que no habría permitido mantener operativo el sistema de refrigeración provocando una disminución del nivel del agua dentro del núcleo y el consiguiente aumento en la temperatura interna y, en general, de la presión del recinto donde que contiene al reactor.
Como parte de las medidas que permitiesen evitar un problema mayor, los operadores de la central optaron por liberar parte de los gases y vapor que se encontraban ligeramente contaminados al interior de la planta. Algo que al parecer no tuvo los resultados esperados en vista de la explosión que se produjo en el día de hoy.
Claro al ver las imágenes de inmediato se nos viene el recuerdo del accidente ocurrido en Chernóbil en el año 1986, considerado como de Nivel 7 en una escala del 0 al 7 (hasta el momento lo que sucede en Japón ha sido catalogado como de Nivel 4, lo que quiere decir que el nivel de peligro se encuentra aún contenido al interior de la planta).
Pero, ¿qué tan comparables pueden ser ambos accidentes?
El diseño de los actuales reactores nucleares occidentales (utilizados por los japoneses) contempla el uso de un edificio de contención de varias capas. Existe un edificio externo -por lo general de hormigón- encargado de retener los gases y vapores generados al interior, pero que no esta diseñado para contener al núcleo del reactor en caso de un accidente importante.
En el caso del núcleo este se encuentra contenido en una gran vasija de acero similar a lo que podría ser una olla a presión (en su interior no sólo se encuentra el combustible nuclear, sino que también todos los sistemas considerados como primarios y de control). Esta vasija esta construida utilizando un acero especialmente diseñado para la ocasión y cuyas paredes pueden alcanzar los 15 centímetros de espesor.
De esta manera si se llegase a producir un accidente con fusión total o parcial, el núcleo fundido se derramaría al interior de la vasija, evitando de esta manera que se liberasen al exterior materiales radiactivos.
Esto es precisamente lo que ocurrió en el accidente de la central Three Mile Island (Estados Unidos) en 1979 y que fue catalogado como de Nivel 5, en donde una parte importante del núcleo del reactor se fundió pero quedando todo el material radiactivo confinado al interior de la vasija sin que se produjeran fugas hacia el exterior.
Esta es la diferencia clave respecto a lo que sucedió en Chernóbil, ya que el diseño de los reactores soviéticos no consideró este sistema de protección para el núcleo del reactor. Provocando que, una vez fundido el núcleo del reactor, el material generado en el proceso se derramara al interior de la planta logrando salir hacia el exterior.
Ahora las autoridades japonesas anunciaron que intentarán rellenar con agua de mar mezclada con ácido bórico la estructura que contiene el reactor, junto con afirmar que se han reducido los niveles de radiactividad medidos en la zona. De todas maneras ya se evacuó a la población en un radio de 20 kilómetros alrededor de la planta y se comenzó a distribuir entre la población que podría haberse visto expuesta dosis de yodo, con la finalidad de prevenir el cáncer de tiroides (principal causante de las muertes producidas luego del accidente de Chernóbil).
En la fotografía podéis observar el momento en el que la central nuclear nipona de Fukushima explota a consecuencia del terremoto sufrido el pasado viernes.
Tras el salto os ofrecemos el vídeo que recoge el terrorífico momento. Y aún hay más.
Eran las 3:40 hora local de Japón cuando una explosión tiene lugar en la central nuclear situada en la prefectura de Fukishima.
Cuatro trabajadores resultan heridos y se procede a la evacuación de un radio de 10 kms, posteriormente ampliado a 20. La planta de Daiichi es una de las dos que han sufrido graves consecuencias tras el terremoto de 8.9 en la escala Richter. La explosión tuvo lugar en las proximidades del núcleo, pero tranquilizadoramente no en el mismo, aunque la consecuencia es que se están dando niveles de radiación 1.000 veces superior a lo normal.
Las operaciones para enfriar el reactor prosiguen y la Agencia Internacional de la Energía Atómica está proporcionando información en constante actualización a través de su perfil de Facebook.